Lo que Roma nos dejó

Lo que ROMA nos dejó
Más allá del boom mediático y la ola de entusiasmo que en algún momento tendrá que bajar, está cinta ha permitido, quizá sin proponérselo, tender una experiencia cinematográfica a un público masivo, dentro del cual se incluyen los entendidos en el «Cine de autor» pero también el público que no se ha dado o le han dado la oportunidad de ver un cine que vaya más allá del mero entretenimiento, y que por el contrario este fenómeno les ha permitido despertar la curiosidad y la voluntad en miras de entender otra experiencias artísticas.

Porque considero que opinar, reflexionar y dejar testimonio es un ejercicio necesario que bien llevado nos permite entender mejor la otredad, el entorno y por ende a la sociedad y sus productos culturales, compartir experiencias es tender puentes y comunicación, por eso celebro que se comente, se escriba y se discuta sobre ROMA, la más reciente película del director mexicano Alfonso Cuarón.

Tuve la oportunidad de ver la película en cine y lo primero que llama la atención es la intención del director de utilizar como tratamiento el blanco y negro, y aunque focalmente pareciera algo plana, compositivamente las escenas están muy bien logradas, sin embargo queda la duda si el blanco y negro resuelva del todo la evocación hacia el pasado, ya que no termina de entenderse ni como contexto, ni como intencionalidad estética a mi parecer, sin embargo la pericia en la técnica fotográfica gana sobre la apuesta conceptual, algo que no se logra (y ahí coincido con los entendidos) con la trama argumental a pesar de una que otra interesante disrupción narrativa.

Y es que en términos generales podríamos afirmar que ROMA es una buena película con quizá un excesivo tirón publicitario que parece replicarse hasta el paroxismo con sus recientes nominaciones al Óscar. Sin embargo no se deshilvana el hilo negro, ya que existen desde hace más de una década notables ejemplos de cine contemplativo de destacados directores mexicanos como Carlos Reygadas, Amat Escalante o Sebastián Pereda (por citar algunos), sólo que en este caso el trabajo de Cuarón tuvo la fortuna de contar con muy buena producción y distribución, lo cual se ve reflejado en el impecable trabajo de la dirección de arte, vestuario, atresso, ambientación, dirección de sonido, sobresalientes técnica y conceptualmente. A pesar de las cualidades anteriores, considero que esta cinta dista aún de ser una «Pieza maestra» de la cinematografía, lo refiero así entre comillas por que esa pretensión se la ha adjudicado cierta crítica especializada (sobre todo internacional). Y para que no quepa lugar a dudas, reitero que ésta es sólo una opinión como espectador de a pie, sin pretender que sea una crítica especializada, (no cuento con lo elementos para ello).

Por otro lado un aspecto no menos importante y que cabe señalar es el giro de tuerca en términos de distribución, a pesar de que las salas de proyección nacionales e incluso algunos afamados festivales, aún se aferren a los esquemas tradicionales sin entender que el negocio del del cine y la televisión está cambiando, ya que parece un poco absurdo pensar que al emitirse ROMA (o cualquier otra producción) a través de sistemas de streaming como Netflix simultáneamente a la proyección en salas, iba a reducir el número de vistas en éstas; una historia similar ocurrió cuando el formato VHS invadió los hogares y pese a todo los pronósticos de consumo el cine en las salas no se extinguió, sólo fue necesario ofrecer otros servicios, experiencias, plantear otros esquemas de negocio,  y es que finalmente el acto de ir a una sala de cine, también obedece a un acto social, de comunidad y esparcimiento. Ahora bien no se descarta que la proyección limitada en salas obedezca a una estrategia de marketing para sobrevalorar un producto teniendo como objetivo a un target muy especifico de consumidores, por ejemplo en algunas ciudades del interior de la república siempre existió disponibilidad en todas las funciones a pesar de su proyección limitada.

Como vemos pueden generarse gran diversidad de lecturas y temas paralelos aprovechando la coyuntura y es que adicionalmente podría ser un buen momento para replantear nuevamente  lo que significa una pieza artística para el consumidor en general, ¿a quien va dirigida?, ¿cuál es el papel y como incide la crítica especializada?, ¿ó será como algunos afirman, que ésta última sólo sirve para legitimar la obra en un afán de superioridad intelectual? vale la pena pensar en ello.

Al final de cuentas la gran aportación de esta cinta, más allá del boom mediático y la ola de entusiasmo que en algún momento tendrá que bajar, es que de alguna manera está cinta ha permitido, quizá sin proponérselo, tender una experiencia cinematográfica a un público masivo, dentro del cual se incluyen los entendidos en el «Cine de autor» pero también un público que no se ha dado o no le han dado la oportunidad de ver un cine que vaya más allá del mero entretenimiento, y que por el contrario este fenómeno le ha permitido despertar la curiosidad y la voluntad en miras de entender otra experiencias artísticas; habrá desde luego para quienes ésta sea sólo una oportunidad excepcional y no vaya a más, pero habrá también nuevos espectadores que por muto propio ampliarán sus miras a ver un cine con cualidades técnicas y narrativas más interesantes que le permitan, en la medida de los posible, ampliar su visión del mundo, entender el lugar en el que estamos parados y por supuesto actuar en consecuencia. Continuemos opinando.

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Ehekatl Hernández

Ehekatl Hernández. Diseña, edita y a veces escribe. Twitter| Instagram.

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