19-S Nada es igual

Sismo México 19 de septiembre.
Esta tragedia ha hermanado a dos generaciones que parecían excluirse mutuamente, hoy como hace 32 años algo se rompió y nuevamente nada volverá a ser igual.

En el momento menos pensado se rompe algo en las entrañas de la tierra y el imaginario colectivo de los habitantes capitalinos abofetea con el eterno fantasma de 1985 que parece negarse a irse y llega para imponerse una vez más. Parece una historia que se repite, pero no, no lo es. Hace 32 años una ciudad de México quedaba colapsada con un sismo nunca antes registrado, ante la ineficacia de los sistemas de seguridad, del mutismo de las autoridades, y la carencia de recursos y medios para afrontar la crisis que nos dejaba por primera vez en estado de shock, sólo quedaba el actuar por intuición, sin dirección clara, pura supervivencia, que fue la adrenalina suficiente para lograr salir de las ruinas hacia una reconstrucción, lenta, dolorosa, pero constante.

2017, misma fecha, 19 de septiembre, y como si se tratara de una macabra coincidencia, la ciudad sucumbe nuevamente ante los embates enardecidos de la naturaleza indomable que nos recuerda la fragilidad y lo efímero de la existencia que sin mas, se desvanece en unos segundos. Aún quizá sea muy pronto para hacer un balance de lo ocurrido, apenas y sobrepasamos las 72 horas del desastre, menor al de hace 35 años en terminos cuantitativos de perdidas humanas y materiales, pero igual de demoledor moralmente, sin embargo en esta ocasión aunque el knock out, nos tumba nuevamente logramos reponernos con mas pericia, con más prontitud y claridad, mejor preparados hasta cierto punto, la gran diferencia : tecnología e información. Personas localizadas gracias a su geolocalización; señales de vida de pequeños sobrevivientes vía whatsapp; movilización y altruismo masivo convocado por redes sociales; crónicas ciudadanas de primera mano documentado puntualmente las zonas de riesgo y vías de acceso; plataformas en tiempo real con información de las edificaciones en riesgo y las medidas que se están tomando o en caso de solicitudes de ayuda; instrumentos de precisión para detectar gente por medio de sensores térmicos y de frecuencias sonoras; maquinara especializada para la remoción de escombros y estructuras, y un sin fin de etcéteras que dan cuenta que binomio información-tecnología es un factor que hace una diferencia notable en este tipo de situaciones, y que si bien es cierto permiten también abusos como la desinformación y psicosis, también de alguna manera potencializa el factor humano como la solidaridad, el altruismo, la dirección y la acción. Por que sin lugar a dudas afloró nuevamente, como hace tres décadas,  ese clamor por la unidad, por el apoyo que como un legado generacional  marca  una pauta abre nuevamente la esperanza en esta dolida nación. El reto de aquí en adelante será replicar el fenómeno, llevando esas herramientas fuera de los centros urbanos, dar formalidad y cobertura en cada rincón de nuestra geografía, a los lugares mas alejados donde la desgracia no perdona, y la cultura de la protección civil es a todas luces nula.

Y es que el sismo de 1985 abrió un antes y después en la historia de la Ciudad de México, y por consiguiente de México como nación, de este evento devinieron muchos cambios en sociedad, desde el ámbito política hasta el cultural,  haciendo visible por primera vez la fuerza de la sociedad civil. Hoy la historia parece repetirse con una fecha tan marcada que resoplará en nuestros corazones al menos una generación más, abrazando esa juventud indiferente, criticada por su individualismo y por su seducción por la tecnología y el consumo, pero que paradójicamente nos ha demostrado con mucho, que es capaz de pasar a la acción y ser protagonista de su realidad nacional, demostrándonos además el coraje, la fuerza y el voluntarismo que a través del buen uso de la información y la tecnología nos permiten construir, sumar, organizar y actuar; mientras que lo caduco visto en forma de corrupción, especulación, protagonismo y abuso se esconde entre las sombras esperando como buitres regresar a la rapiña. Por ello vale la pena estar atentos por que los cambios se avecinan y a partir de hoy cómo hace 3 décadas, en nuestro país ya nada será igual.

Lo que sigue es el recuento, la evaluación de aciertos y desaciertos, y continuar el aprendizaje que iniciamos hace 32 años de una lenta pero constante cultura de cooperación y civismo. Esta tragedia ha hermanado a dos generaciones que parecían excluirse mutuamente, ya nada volverá a ser igual. Es hora de trabajar juntos por nuestro país en todos los sentidos y de una vez por todas sentirnos orgullosos de lo que somos, pero sobretodo perpetuar hasta donde nos sea posible estos días cuando de verdad creemos en nosotros mismos.

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Ehekatl Hernández

Ehekatl Hernández. Diseña, edita y a veces escribe. Twitter| Instagram.

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